Opinión poco popular: Está bien ser envidioso.

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¿Es la envidia algo que realmente tenemos que superar?, aquí te propongo algo más útil que puedes hacer la próxima vez que sientas envidia.

La envidia es básicamente sentir desdicha por no tener lo que alguien más tiene.

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Desear lo ajeno, se podría catalogar como inherente al ser humano ya que todos hemos sentido envidia alguna vez. Como entendemos que no es bien visto ir por ahí diciendo que tenemos sentimientos negativos dirigidos hacia otras personas, decimos que sentimos “envidia…de la buena” o “envidia sana”, aunque estas frases solo sirvan para evitar que la otra persona nos visualice descargando nuestras frustraciones pinchando un muñeco vudú con su forma.

“No sé lo que quiero” y “Me siento perdido” son quejas frecuentes que provocan un alto nivel de ansiedad. Sin embargo, la mayor de las veces alguna parte de nosotros sí que sabe lo que quiere y cuando lo vemos o escuchamos en alguien más, experimentamos el sentimiento de envidia.

Así que, contrario a la opinión popular, veamos a la envidia como una luz que nos muestra lo que queremos. Nos permite darnos cuenta de algunos de nuestros deseos cuando a veces ni siquiera los habíamos pensado. Sorprendemos a nosotros mismos anhelando lo que alguien más tiene, no debería de asustarnos. Más bien, hay que reconocerlo y utilizarlo como motivación para fijar nuestras metas y aspiraciones, o por lo menos…para conocernos mejor.

Opinión popular: No seas una víctima.

Hay personas que han decidido adoptar como su pasatiempo favorito el preguntarse por qué otros tienen lo que ellos no. Tampoco hay que colocarse en la posición de víctima y envidiar las dichas de las demás personas sin tratar de hacer nada respecto a nuestra propia vida. Es decir, si sientes envidia y no tomas acción sobre esto, el problema no es esa persona “suertuda” que lo tiene todo, sino tú. Solo eres tú quejándote de tus carencias cuando podrías estar agradecido por lo que tienes; y lamentándote de tus problemas cuando podrías estar haciendo algo por solucionarlos.

Olvídate de frases como “siempre me paso lo malo a mí” o “¿Por qué otras personas son (felices/ricas/guapas/lo que sea que te de envidia) y yo no?”. No te tires para que te levanten. A nadie le gustan las víctimas.

Para finalizar, te propongo un pequeño reto: la próxima vez que sientas envidia, aprovecha y reflexiona porqué. ¿Qué despertó ese sentimiento en ti? ¿Qué es lo que realmente quieres?

En lugar de experimentar la envidia como mal rollo hacia otra persona, cambia tu esquema y agradécele (aunque sea solo mentalmente), porque sin proponérselo, te está mostrando un camino que muy probablemente debes seguir.

4 comments

  1. mila.petkova says:

    Muchas gracias, Sergio, por tu comentario.
    Me alegro que la pagina te ha gustado 🙂 seguiremos a escribir articulos como estos cada semana, espero que te interesaran.

    Un saludo.

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